Deja que la lluvia, acaricie tus párpados...

Deja que la lluvia, acaricie tus párpados...

domingo, 27 de mayo de 2012

Es gracioso como puedes darte cuenta de cuánto has echado de menos a una persona cuando la vuelves a ver, o vuelves a retomar ese contacto, y os podéis cruzar palabras de una forma normal.
Hace cosa de un año, volví a retomar el contacto con una persona. Tenía muchísimas ganas de saber de su vida, no por motivos de curiosidad insana, maldad o morbo, sino porque ella fue una persona muy importante en mi vida y, de una forma u otra, quería seguir teniendo algún contacto. Después de eso, volvemos a saber la una de la otra y tenemos una buena relación, por lo que esa decisión será algo de lo que nunca me arrepienta. 
Me ha vuelto a pasar. Hace unos días, volví a ver a una de las personas que llevaba tiempo evitando ver (sí, llamadme cobarde, pero aún no me siento cómoda para poder volver a ver a determinadas personas) y, por algunas malas circunstancias, me acerqué a hablar con ella, de una forma más o menos normal (aunque todo hay que decirlo, se guardaban ciertas distancias). Y entonces me di cuenta. Noté lo mucho que la había echado de menos (y a algunas otras personas), y lo mal que lo habíamos hecho todos.
En realidad, me gustaría volver a retomar la relación, en mayor o menor medida dependiendo de la persona. Pero es difícil dar un paso cuando te das cuenta lo mal que lo hiciste y no quisiste reconocerlo. 
Espero reunir el valor, como el año pasado, para poder dar el paso (porque espero darlo algún día) y que sea otra decisión de la que nunca me arrepienta. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Y se acabó el curso

Se acabó el curso. Se acabó el levantarse los lunes a las 6.20 de la mañana, pero con la ilusión de ver a mis caquitas (así nos llamamos mis amigos de la facultad y yo) e ir a desayunar y ponernos al día del fin de semana y de los días anteriores.
Se acabó el que Seater me salude por las mañanas con un: "Mátame, libretazul". 
Se acabó que mi Twin me pida que le guarde el sitio para la siguiente hora y que saliera con ella porque va a fumar. Y que me cuente, en secreto, esas cosas que no quiere que sepa nadie más.
Se acabaron las cagadas de mi Gordi. Sus niñerías, sus tonterías.
Se acabaron mis épicos viajes en bus con mi Bando. Y morir de risa en ellos.
Se acabó el contarle a Rub el capítulo de One Piece por el que voy, y que él me chivatee cositas.
Se acabó huir y reírse de cierto delegado...
Se acabaron los desayunos de cotilleos y critiqueos. 
Se acabaron los lubricantes de Tutti Frutti; los "aplicar en la chocha"; los "Yo creía que iba a ser fatigona, pero no"; Los "Creo que os estáis equivocando, es Bruce Will"; Se acabaron las canciones por Chiquetete y Manzanita.
Se acabó un curso que nunca, nunca voy a olvidar. Un curso lleno de buenos y malos momentos. En los que he perdido mucho, pero he ganado más.
Voy a recordar este curso para siempre, porque ha sido irrepetible. Voy a echarlo todo de menos, hasta los viajes en bus. Por eso, y aunque tengo ganas de descansar este Verano, estoy deseando empezar el curso que viene. Sólo para vivir esas aventuras que solo vosotros me hacéis vivir.
Se os quiere, caquitas.

sábado, 19 de mayo de 2012

" La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.
Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y  el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.(La Historia Interminable, Michael Ende)"

Encontrar unas palabras que definen tan bien tus emociones en un libro que llevaba años buscando. La lectura, mi pasión de pasiones.

jueves, 3 de mayo de 2012

Falta poco para ser Licenciada

Sólo falta un mes para que acabe el curso (día arriba, día abajo) y empiecen los exámenes. Un mes. Después vendrá el verano y después.... después mi último año de carrera. Si todo me sale bien me licenciaré el año que viene. Y estoy muerta de miedo.
Mi época universitaria ha sido genial, aún en los buenos como en los malos tiempos. Es una etapa de la vida que todo el mundo debería experimentar. Para mí, por ejemplo, ha sido la transición de chica a mujer, más o menos. Echando la vista atrás, me he dado cuenta de todo lo que he madurado, cambiado y evolucionado. Mi mente se ha ensanchando hasta límites incalculables, y eso me ha hecho mejorar como persona, por lo que estoy muy satisfecha de mí misma.
El año que viene acabaré esta etapa de transición, seré licenciada y tendré que plantearme seriamente el pensar en mi futuro. Porque, si he de ser sincera, no tengo ni la más remota idea de qué hacer en la vida. No sé para qué sirvo, ni tengo un objetivo. Sólo sé que después de todo ésto, me queda lo peor: oposiciones, búsquedas de trabajo.... 
Durante 5 años me he estado negando pensar en el futuro y elegir un camino, una profesión. Y, ahora, en apenas unos meses tengo que tomar una de las decisones más importantes de mi vida: qué rama, de todo lo que me ofrece mi carrera, escoger. Y la verdad, es algo que no sé cómo enfrentar. No sé como decidir mi futuro ni a quién pedir ayuda.
Por el momento, sigo aquí, en el presente, preocupándome por mis exámenes de dentro de un mes. Esperaré hasta Julio, para pensarlo seriamente.

lunes, 30 de abril de 2012

Superstición

No me considero una persona supersticiosa. No me dan miedo los martes 13, ni los gatos negros, ni ninguna de esas cosas. De hecho, me considero de esas personas que necesitan ver para creer en algo (generalmente). Vaya, digamos, que aún siendo una persona de letras puras, en algunas cosas tengo la mente bastante cuadrada.
Pero el caso es que Edo, en algunos aspectos es algo supersticioso. Sobre todo tiene una superstición, en la que según como gire una cadena sobre tu mano, te dirá el número de hijos que tendrás. Hace unas semanas, me comentó que la cadena "le dijo" que tendría 2 hijos, un niño y una niña (por lo visto, también sería ese el orden). Entonces me propuso hacer la prueba conmigo, a lo que yo le respondí que no, que eso no tenía ningún fundamento. Y que además, podría repercutir en la relación, pues si no salía el mismo resultado él iba a pensar que yo no soy la persona que está destinada a él (y aunque yo no creo en estas cosas, sé que mis pensamientos seguirían un rumbo parecido). No creáis que él no contraatacó; me puso de ejemplo su anterior relación: en la que ambos resultados eran iguales, pero, obviamente, la relación no llegó a buen puerto. Pero, en fin, yo dije que no me apetecía, y por el momento el experimento se quedó ahí.
Pero al cabo de unos días, a mí me empezó a picar el gusanillo, sobre todo porque creo recordar que me hicieron eso de pequeña y que ese fue el resultado. Así, que después de unas semanas, le dije que si me la hacía, que tenía curiosidad y así salíamos de dudas. Sorprendida me quedé cuando la respuesta de Edo fue que no y, después pasó a darme el mismo argumento que yo le dí antes. Pero como yo soy pesada por naturaleza, se lo propuse un par de veces más, con sus correspondientes negaciones.
Al final, unas horas después de que se lo volviera a preguntar, cuando estábamos tranquilos en su casa, se levanta de golpe, y viene con una cadena de la que colgaba una llave (es una réplica de un símbolo de un videojuego, Kingdom Hearts). No puedo negar que estuviese nerviosa; lo estaba y mucho. Y eso, a pesar de que yo no creo en esas cosas; pero había una alta probabilidad de que aquello no saliese como esperaba y que dañara nuestra relación.
Me cogió la mano derecha, y empezó a hacer el truquito ese, con la llave colgando de la cadena. Lo hizo un par de veces, y puso una cara algo rara. Aunque yo no miraba directamente (me hacía la indiferente) pude notar que la cosa no salía clara, aunque solía salir lo mismo las veces que lo repitió.
Como la cosa no se aclaraba, quitó la llave, y lo hizo sin ésta. Esta vez, si presté atención, sobre todo a su cara. Mi cuerpo se relajó cuando vi su sonrisa de satisfacción. Sí, mi resultado fue el mismo que el suyo.
Sé que no tiene ningún fundamento; que no es más que una superstición; y que llevamos poquísimo tiempo para pensar en esas cosas. Pero la felicidad que nos entró cuando vimos eso, y la esperanza que tenemos de que seamos la persona indicada el uno para el otro no nos la quita nadie.
Yo, por el momento, me voy a concentrar a vivir mi vida junto a él, a vivir el ahora. Y el futuro, pues, ya se verá.

¿Adiós?

Hoy me ha dado un Siroco y le he dicho "adiós" a Tuenti. Bueno, adiós no; en realidad he mandado a paseo mi antiguo perfil, pues tenía a gente que no me interesaba, pero me sabía mal borrarla; gente que no me caía bien, o de la que su vida me importaba, lo que viene siendo, más bien poco.
En realidad, ya andaba un poco cansada. Siempre es lo mismo y la vida de la gente me interesaba poco... Al igual que me reventaba que la gente me cotilleara a mí. Pero a la vez, me daba pena borrar mi perfil porque es la única vía de comunicación que tengo con mis amigos de la facultad, y tampoco quería perderlos.
Así que mi solución ha sido borrar mi perfil y crearme uno nuevo, con Edo, mis amigos, mis hermanos y mis cuñadas. Punto. Creo que no llegaré ni a los 15 contactos (cuando me acepten, claro). Pero creo que con ellos me basta. Aunque quiero seguir teniendo a algunas personas, me da cosa agregarlas y que se descubra el pastel, que para eso me he inventado todo ésto. 
Bueno, si alguien hay por ahí con algún interés especial en tenerme, que me lo diga (aunque lo dudo a horrores, mi vida no suele interesar a muchos). Espero que ésto que he hecho no moleste a nadie, no ha sido nada personal.  

lunes, 2 de abril de 2012

Llevo semanas sin escribir, sí. No sé como lo hago pero cuando creo que tengo tiempo libre, me encuentro con que ya son las 11 de la noche, y tengo que acostarme (sí, me acuesto temprano, pero es que me levanto a las 6.20 de la mañana algunos días y a las 8 otros, y como que el sueño se me va acumulando y no duermo siesta). Incluso tengo días que no enciendo el ordenador para nada. 
Desde que conocí a Edo, mi vida se ha vuelto una locura, necesito comprar tiempo y hacer 1000 cosas, pero al final lo único que termino haciendo es hablar por msn con él toda la tarde y casi hasta que me acuesto. Sólo puedo verlo 2 días, 3 como mucho, a la semana porque él es de otro pueblo, San Juan de Aznalfarache, y tenemos que desplazarnos o quedarnos en Sevilla, aunque eso no es ningún impedimento. Es de esos chicos tímidos, que al principio apenas hablan, pero luego se hacen querer. No dejamos de ir a sitios, al cine, a comer, a pasear. Le dije una vez que me gustaría ir al Museo Arqueológico de Sevilla, y al día siguiente fuimos allí. Aunque a él no le guste algo, hace el esfuerzo y viene conmigo, y encantado encima. Es el típico hombre caballeroso, de esos que ahora apenas se ven. De los que les gusta tratar a una mujer como una dama. Me ha sorprendido mucho conocer a alguien como él, y me he enamorado muy rápido, pero estoy muy feliz.
Además, está haciendo que pruebe a hacer cosas nuevas. Cosas que yo jamás me había planteado hacer.   Me estoy animando a probar, a hacer cosas de acuerdo con mi edad y olvidar un poco mi pudor y mi forma de ser recatada. Me está dando ese empujoncito que todos necesitamos para atrevernos a hacer cosas que nunca habríamos hecho sin él. Me está dando confianza en mi misma, algo que necesitaba urgentemente y que nadie ha sabido darme.
Una de las cosas que hemos hecho ha sido ir al Salón del Manga. Era algo que quería hacer desde que tenía, 15 ó 16 años, pero que nunca había hecho. Creo que ya me pilló mayor, pero me ha gustado. No lo viví del todo, porque no soy tan friki, y la mayoría de las cosas no las pude hacer. Pero me gustó. Ver a la gente disfrazada, y haciéndose fotos, jugando a las cartas, cantando, bailando... haciendo de todo, sin importarle lo más mínimo lo que podrían pensar de ellos. La verdad es que muchos de los presentes me recordaron a mí a esa edad, aunque me sentí un poco fuera de lugar. Más que nada porque iba vestida pijita y la mayoría de ellos (de los que no iban disfrazados) vestían de negro o metaleros, así que, yo destacaba un pelín... Pero vaya, que volvería a ir; y vestida como siempre, como me visto yo, pijita. 
Pues eso, que me prometí vivir mi vida y no ser sólo una espectadora de ella. Y eso es lo que estoy haciendo exactamente, vivirla. En este momento, vivirla con una de las mejores personas que puedo tener a mi lado.